El sexo es bueno para la salud

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La hormona de la felicidad

Ahora resulta que la felicidad y la fidelidad dependen de una hormona. No podía ser de otra manera. La oxitocina, en fin, considerada modernamente la hormona del placer y de la felicidad. Ya se puede aplicar en spray , comercializada por un laboratorio estadounidense, en dos versiones diferentes: el “Liquid Trust” y el ”Liquid Trust Enhanced” , éste último enriquecido con feromonas para potenciar la capacidad de atracción y relación de aquellas personas que se lo aplican.

¿Qué es la oxitocina? Se trata de una molécula generada de forma natural por el hipotálamo en la base del cerebro, que regula varios procesos fisiológicos, entre ellos las emociones. Científicos de la Universidad de Zurich, encabezados por el Dr. Ernest Fehr, han llevado a cabo un experimento en que el simple contacto con una poción de oxitocina mejoraba la capacidad de los sujetos de confiar en otras personas. Y es que se trata de una sustancia química susceptible de promover la actividad social.

Pero la oxitocina es sobretodo la hormona del amor y de la fidelidad, ya que regula procesos afectivos como el enamoramiento y ayuda a crear lazos con la pareja que favorecen la monogamia. Suena a ficción, pero no lo es. Parece constatado el papel de esta molécula en el enamoramiento. Hace resaltar la unión y el bienestar de la pareja. Es responsable del hecho de que los enamorados sólo quieran estar juntos y rechacen cualquier relación afectiva con otras personas.

Físicamente, la oxitocina se segrega mediante estímulos como la succión del pezón o la estimulación de los genitales. Durante el orgasmo se liberan grandes cantidades de oxitocina, que genera a su vez una enorme sensación de relajación y tranquilidad. En un orgasmo, la oxitocina estimula la circulación del esperma en los hombres y la contracción de la musculatura pelviana en las mujeres, lo que contribuye a incrementar la sensación de placer.

También se libera oxitocina en el contacto piel con piel, lo cual parece explicar el alivio del estrés que provocan los masajes o las caricias o los abrazos.

· Diario La Razón, suplemento A TU SALUD. 29.06.2008